Cómo alquilar un piso sin nómina

Una de las citas más famosas del economista británico de mediados del siglo pasado, Lionel Robbins, es que «la economía es la ciencia que se encarga del estudio de la satisfacción de las necesidades humanas mediante bienes que, siendo escasos, tienen usos alternativos entre los cuales hay que optar». La definición de economía que hace Robbins hace referencia a la naturaleza cambiante y no estática de la misma.

Como muestra de este hecho en nuestro sector, podemos citar el cambio de paradigma en la sociedad entre los diferentes modelos de elección de vivienda: alquiler o en propiedad.

Venimos de un modelo en el que la adquisición de vivienda, la propiedad, era el formato reinante en España siendo prácticamente la única opción. Mientras que en países europeos de nuestro entorno el alquiler era algo habitual, en nuestro país era la excepción, incluso para los sectores de población más jóvenes.

El cambio o la adaptación al medio como diría Robbins vino con la crisis de finales de 2008 cuando el alquiler comenzó a tomar importancia. La respuesta a un momento económico tan complicado fue la de un cambio de modelo en la manera de acceder a la vivienda.

Aunque actualmente España sigue siendo uno de los países de Europa Occidental donde menos población vive de alquiler: un 22,9%, según los últimos datos de Eurostat, (el porcentaje contrasta con los de Alemania (48,6%) y Austria (45%), líderes continentales.) el crecimiento ha sido notable si lo comparamos con el dato del año 2001 que representaba un 11%

Si de algo podemos estar orgullosos en Grupo Desde Zero es de estar siempre a pie de calle, intentado comprender el mercado su comportamiento e intentar adaptarnos a él dando respuesta a las necesidades de la sociedad.

Es cierto que en los orígenes del departamento de inmobiliaria la rama de ventas era la que tenía mayor peso a nivel comercial, pero con el tiempo se está dando un cambio de distribución. Adaptándonos a una necesidad social como venimos hablando durante el artículo la rama de alquileres está tomando mucho más protagonismo y Grupo Desde Zero no puede no dar una respuesta a unos clientes que exigen un servicio adaptado.

Dicho esto, podemos ir aún más allá. Sucede que en nuestro día a día encontramos todo tipo de clientes.  Cada uno con su perfil socioeconómico y sus peculiaridades. Como empresa es imposible pretender que el cliente sea homogéneo, sino que debe ser Grupo Desde Zero quien tenga capacidad de flexibilizar sus servicios para dar respuesta a unas necesidades.

A la hora de alquilar es esencial realizar un estudio de solvencia para analizar la capacidad del inquilino o inquilinos para hacer frente a una renta mensual. Por lo general se pide unas nóminas y contratos de trabajo que demuestren una estabilidad laboral, así como una periodicidad en los ingresos familiares. En definitiva, una estabilidad económica.

Sin embargo, existen grupos o segmentos con intención de arredrar inmuebles que no poseen dichos documentos. El ejemplo más claro es el de los estudiantes. La respuesta que damos a cómo alquilar un piso sin nómina desde Grupo Desde Zero son los avales.

Un aval puede definirse como la obligación de un tercero a hacerse cargo o comprometerse al pago de una obligación a favor de una persona que será la beneficiaria y que recibirá un bien u otro recurso. Los tipos de aval más utilizados en arrendamiento urbanos son los avales bancarios y los solidarios.

Un aval solidario es un tercero, por lo general un familiar el cual certifica que en caso de que no nos hagamos cargo de nuestra deuda, éste responderá por nosotros.

El aval bancario es un dinero depositado en una entidad bancaria y destinado a un posible impago de manera que es un dinero que además queda paralizado hasta el final del contrato de arrendamiento.

Por lo general en Grupo Desde Zero utilizamos el aval solidario ya que no tiene ningún coste para el cliente y además nos ayuda a comprender el trasfondo socioeconómico que tiene nuestro cliente. Por seguir el ejemplo del que venimos hablando, para un arrendatario que sea estudiante y por lo tanto no tenga contrato de trabajo ni nóminas podríamos utilizar a sus padres para que avalen la operación de forma solidaria siendo así cómo alquilar un piso sin nómina . En este caso los padres son los que tendrían que aportar la documentación que justifique ingresos.

Para casos en los que el inquilino no puede justificar ingresos o los ingresos justificados no son suficientes para que tengamos el estudio de solvencia aprobado también podemos utilizar a un familiar o familiares para que de manera solidaria responda por él como avalista.

Como conclusión ahora que sabéis cómo alquilar un piso sin nómina habría que remarcar que no existe un solo perfil de arrendatario y por lo tanto debemos tener herramientas para que los distintos tipos de inquilinos puedan acceder al alquiler. De esta manera podremos igualarnos mucho más a las ratios de alquiler que tienen en el resto del continente europeo.

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