En qué consiste una cláusula de exclusividad

Si te planteas poner a la venta un inmueble pero no tienes tiempo para encargarte personalmente o prefieres dejarlo en manos de profesionales en la venta de viviendas, al contratar los servicios de alguna agencia inmobiliaria te pueden solicitar firmar un contrato con cláusula de exclusividad para que durante algún tiempo se pueda realizar el trabajo y asegurarse de encontrar un cliente comprador.

Este contrato puede tener algunas clausulas abusivas, o con las que podemos no estar del todo de acuerdo por contener ciertas condiciones que nos resulten incomodas para cumplir.

Firmar un contrato de intermediación inmobiliaria con exclusividad supone para los propietarios ceder los derechos de promoción de la vivienda a un único agente durante un tiempo determinado, y en la práctica puede tener muchas ventajas para llevar a buen término la venta.

En qué consiste una cláusula de exclusividad:

Principalmente, la parte vendedora se compromete a no ofrecer la vivienda a otra agencia para su publicidad ni a otro potencial comprador que no haya sido contactado a través de la agencia contratada o sus medios.

La agencia se compromete a publicitar activamente el piso en exclusiva para intentar su venta en el menor plazo posible. Una vez conseguida la transmisión, la agencia cobrará una comisión previamente pactada e incluida en el contrato de encargo que también aplicará en caso de que la propiedad incumpla la cláusula de exclusividad. Ahí es donde hay que tener más cautela y fijarse bien qué imposiciones nos hacen en esta cláusula y qué condiciones encadena.

Ventajas y desventajas de la promoción en exclusiva:

Podemos comprobar que es más corto el plazo de venta de un inmueble cuando la publicidad se lleva a cabo de manera exclusiva con una única agencia profesional. Obviamente depende de diversos factores y características del inmueble, inversión o demanda del mercado en ese momento. Sin embargo nuestras posibilidades de éxito aumentan si la promoción se concentra en un único emisor, sobre todo de cara a las posibles negociaciones a las que nos podemos enfrentar con un potencial comprador.

El agente inmobiliario contratado será el único responsable de conocer la propiedad con detalle, las características y posibilidades de proyección o inversión que puede suponer la compra del inmueble, y de recopilar la información y documentación necesaria para su transacción. A su vez, y con todo lo que puede conllevar, asesorará al cliente sobre el precio y tendencia de mercado, competencias y servicios a ofrecer. Lo que nos lleva a que si multiplicamos los agentes responsables, multiplicaremos sus dificultades para afinar en los resultados.

Enfocar la dedicación a un solo representante conllevara que solo haya un interlocutor para la parte vendedora, llegando a conseguir un cierto grado de especialización durante la transacción. Esta calidad en el servicio demostrará a posteriori que la defensa de los intereses de la parte vendedora en la negociación pueda ser más transparente y eficaz.

La propiedad suele ceder al agente inmobiliario unas llaves sin tener por qué reportar un control de acceso. Lo que quiere decir que si hay muchos agentes implicados en la promoción, a tu vivienda podrá acceder un mayor número de personas y dejarte con sensaciones de desconfianza.

Otra de las potenciales ventajas que supone el contrato con exclusividad inmobiliaria viene de la mano de los clientes interesados en visitar el piso. La agencia dedicará una exhaustiva calificación de un cliente comprador, lo que permite no realizar visitas innecesarias si se prevé que el visitante no tiene un interés real en ese inmueble en concreto por características, necesidades, capital disponible o financiación necesitada. No solo se ahorra tiempo la agencia, también permitirá una mayor efectividad y rapidez en la gestión en general.

Como consecuencia negativa podemos contraponer que la agencia contratada no ponga todos sus medios al alcance para realizar la operación, lo que conllevará a un propietario atado por una firma e inconforme con el desarrollo del servicio y con el riesgo de no recuperar su inversión.

Se establece una relación de permanencia determinada por el contrato de exclusividad firmado. En este sentido es recomendable no acordar periodos muy largos e ir renovándolos poco a poco puesto que de esta manera la agencia mantendrá la presión de que puede perder el encargo de venta en caso de no desarrollar los servicios con garantías y agilidad.

Consecuencias legales por incumplimiento del contrato.

Esencialmente, un incumplimiento grave (como es la venta de la vivienda por cuenta propia, el sortear a la agencia y negociar directamente contactando con el comprador que te han presentado, o el venderlo a través de otro profesional) puede ocasionar que la empresa te reclame el abono íntegro de los honorarios, como si la gestión se hubiera realizado por completo. Acarreando con dicho coste, se aseguran el cobro por unos servicios y esfuerzos prestados y evadidos por un incumplimiento de las condiciones propuestas.

Partiendo de una base de buena fe en la relación contractual entre cliente-empresa, estas consecuencias pueden llegar a ser menos agresivas.

Infórmate sobre nuestro contrato de encargo de venta con exclusividad.

Centraremos todos nuestros recursos y esfuerzos en llevar a cabo la compraventa del inmueble y dependerá únicamente del trabajo de los profesionales de confianza. Pídenos asesoramiento sin compromiso para descubrir las ventajas de una buena gestión.

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