Requisitos para alquilar un piso

Hola de nuevo a todos, queridos lectores del blog de Grupo Desde Zero como cada semana os traemos información y recomendaciones para alquilar una vivienda, ya seáis propietario o futuros inquilinos.

A la hora de alquilar una vivienda siendo nosotros los propietarios siempre nos van a surgir muchas dudas, lo mejor a largo plazo es dejarse asesorar por profesionales que en todo momento nos puedan resolver cualquier duda o problema.

Alquilar un piso

El primer requisito fundamental para alquilar un piso sería el de tenerle adecuado estética y físicamente para ser alquilado. Esto quiere decir que cuanto mejor sea nuestra vivienda, mayor será la calidad de nuestros inquilinos y mayor la durabilidad de estos en nuestra vivienda.

Uno de los puntos mas importantes seria despersonalizar la vivienda, a los posibles inquilinos les ayudara a imaginarse un hogar en vez de un piso. Y ni que decir tiene que es mas que recomendable presentar la vivienda lo más limpia posible.

En la mayoría de los casos, somos los propietarios los que mas valoramos una vivienda amueblada, pero de cara a los inquilinos no suele ser así, desde GDZ te recomendamos que si tu vivienda para alquilar no dispone de mobiliario, NO lo añadas, dado que por muy buen gusto que tengamos no tiene porque coincidir con el de nuestro futuro inquilino sin dejar de lado que el importe de nuestra fianza va a seguir siendo de una mensualidad, cueste lo que cueste nuestro mobiliario.

Por último, es importante el plano legal, si nuestra vivienda es una herencia, para poder arrendarla deberá estar a nuestro propio nombre escriturada en caso contrario es más que probable que tengamos problemas con la agencia tributaria.

Vivir de alquiler

En Grupo Desde Zero, sabemos que esta información puede ser valiosa para muchos propietarios que quieran alquilar un piso, pero… ¿Y si lo que quiero es irme a vivir de alquiler?

Pues para vosotros a continuación os dejamos unas pautas en las que encontrareis trucos e información que esperemos que os ayuden a encontrar vuestra vivienda ideal y que no os den “gato por liebre”.

Lo primero en este sentido manteniendo a parte evidentemente que la vivienda nos tiene gustar, es revisar en la medida que sepamos o podamos que nuestra vivienda elegida para vivir no tiene problemas que no se vean a simple vista, como podrían ser, instalaciones muy deficientes de agua y electricidad, ventanas que no cierran debidamente, presión de agua o posibles humedades. Este tipo de cosas es conveniente revisarlas antes de alquilar para que luego no nos supongan verdaderos quebraderos de cabeza durante nuestra estancia.

Posteriormente y tras ya tener elegida nuestra vivienda, tendremos que reunir ciertos requisitos, en la gran mayoría de los casos para que el propietario o la empresa encargada de la gestión del alquiler puedan verificar nuestra solvencia. Estos en principio deberían ser fáciles, básicamente nos solicitaran documentos que validen con veracidad nuestra situación económica y la de las personas que vayan a vivir con nosotros. Como os imaginareis es muy complicado que un propietario nos alquile una vivienda en situaciones de desempleo, salvo que dispongamos de un avalista solidario que aporte dicha documentación en nuestro nombre para poder ser garantía en dicho alquiler.

Una vez hemos pasado los requisitos documentales, llega la firma del contrato, os cuenten lo que os cuenten, los contrato de arrendamiento deben estar basados en la Ley de Arrendamientos Urbanos, que últimamente ha sufrido cambios y por lo cual os adjuntamos un enlace. Si vuestro contrato contiene alguna clausula que no aparece en la ley o que es abusiva deberéis reclamarlo antes de firmar, dado que a posteriori, se podría considerar un pacto entre las partes. Tras consultar a los compañeros de nuestro departamento de gestión inmobiliaria en Madrid lo mejor es que sean profesionales los encargados de redactar y asesorar en la elaboración de dicho contrato.

Es importante conocer también cuales son las obligaciones de cada parte a la hora de asumir los gastos que conlleva una vivienda y aunque se presupone claro, nos gustaría resumirlo para vosotros. Una vez que se ha formalizado el contrato de arrendamiento y, salvo que en el contrato de alquiler se diga lo contrario, los gastos de la casa se reparten. Por ejemplo, el casero paga costes como el IBI o la comunidad de vecinos, mientras que el inquilino abona paga todo lo que puede medirse con contadores individuales.

Por último, recordaros a todos, que la parte arrendadora deberá depositar en el estamento correspondiente la mensualidad de la fianza, para a la finalización del contrato, comprobar el estado de su casa y si todo es correcto devolverla al arrendatario.

Y por vuestra parte arrendatarios deberéis liquidar el impuesto de transmisiones patrimoniales en vuestra comunidad autónoma para no tener sorpresas en vuestra declaración.

Queridos lectores, como siempre esperamos haberos ayudado a entender un poquito mejor el mundo de los alquileres y cualquier duda podéis contactar con nosotros. ¡¡Hasta la próxima!!

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